Les envío este artículo que escribí para el diario local El Independiente (La Rioja )y se publicó el
Domingo 30 de Abril. Es sobre un interesantísimo libro, que inicia un debate que hace mucho debería haberse
empezado, en la Argentina y en todo el mundo. Si les parece interesante, reevíenlo a sus contactos, y como siempre, me
gustaría que me escriban para saber sus opiniones. Un abrazo para todos.
Pablo
AUTOCRÍTICA ROCKERA
Por Pablo E. Gatica
"El ROCK PERDIDO - De los Hippies a la Cultura Chabona"
Sergio Marchi
Editorial: Capital Intelectual / Le Monde Diplomatique
Argentina - 2005
Hace ya algunos años que el mundo del rock estaba necesitando un auto examen menos indulgente y con una autocrítica
sincera, precisa, y sobre todo, valiente. Más áun
después del macabro episodio de Cromañón. Y tal requerimiento viene a ser llenado hoy
por este saludable ensayo de uno de los más reconocidos periodistas de rock de la
argentina: Sergio Marchi. Redactor de innumerables revistas rockeras, del diario Clarín,
y
también de una biografía de Charly Garcia que se convirtió en éxito de ventas; además
de reverenciado conductor radial de programas de rock; cuenta con lauros más que suficientes
para una empresa de estas características. (Es una pena que este texto solo se
consiga en
nuestra provincia en un par de kioscos de revistas, ya que no llegó a nuestras librerías ).
La tesis que Marchi plantea aquí
a modo de denuncia, es la de una alarmante disminución
de la calidad compositiva y poética del rock argentino durante los últimos diez años,
ello a
causa, en parte, de la desaparición del
compromiso ideológico que supo sustentar al rock durante décadas. Parte de esa realidad se evidenciaría, según Marchi, en
la aparición del
llamado "rock barrial" o "rock chabón", en
donde incluye a bandas como La 25, Callejeros
Intoxicados, Jóvenes Pordioseros, entre otras.
Que su vez habrían sido influenciados por
grupos anteriores a ellos pero con una propuesta muy similar, como Ratones Paranoicos,
Viejas Locas, 2 Minutos, Attaque 77. Desde el plano internacional, copiando a Los Rolling
Stones o a ciertos grupos punk como The Ramones, pero sin un mínimo agregado propio.
Al parecer, los
rockeros "barriales" terminaron asimilando lo peor de los codigos que
solían ser propiedad tan solo de la cumbia villera o de las barras bravas de fútbol:
exaltación de la violencia, de la intolerancia y el racismo, machismo, devoción exacerbada
por la droga y el alcohol, apología de la delincuencia, conformismo intelectual . Se habrían
olvidado así de la las temáticas poéticas de los inciadores del rock argentino,
que
oponían a todo eso, la lucha por un mundo mejor y la búsqueda de la lucidez y libertad
interiores.
Expone Marchi que el rock se encuentra
de pronto formando parte de lo que siempre
detestó: se suponía que el rock, como el movimiento artístico que siempre fue, desafiaba
a
la realidad, y ofrecía nuevas alternativas de vida. En cambio, el rock "chabón", y gran
parte
del rock actual, se limitaría en sus letras, demagógicamente, a reflejar y repetir las peores
actitudes de los sectores marginales; cuando en realidad, el rock y el arte en general
nunca
fueron un simple "espejo" de la realidad, si no que aportaban propuestas superadoras
de
esa mediocridad y de esa alienación social y mental. Las bandas ahora se hacen eco de
la
dura realidad social pero "sin ningún
componente propio, ninguna reflexión y cero ideas".
Pero al parecer, esa falsa actitud de provocación
y rebeldía que consiste en cantar a favor
del "reviente" como actitud de vida, sería en el fondo un excelente camino para obtener
dividendos económicos, fama y admiradores, ya que solo se canta lo que ciertos grupos
sociales quieren oír una y otra vez, en ves de arriesgar
alternativas nuevas.
Denunciado así esta nueva forma de comercio
contra el cual el rock luchaba en un
principio, advierte Marchi que "no hay diferencia de funcionamiento entre un cantante
melódico que hace canciones para que las niñas sueñen con un caballero ideal, y un
rockero que hace rocanroles con palabras claves de fisure para que la hinchada salte".
La
rebeldía y la provocación se habrían transformado así en una mera cuestión de negocios
que conviene a productores y músicos, rebajándose así al nivel de géneros musicales
comerciales que los rockeros solían enfrentar.
En cuanto a las estructuras de composición
musicales, el resultado, al parecer, sería más patético todavía. Los grupos siguen una tendencia comenzada en los '90, que
consistió "en
una lógica lineal, esa que lleva al rock a ser más pesado, más veloz, más estridente
y más
ruidoso". Así es como se habría devenido
en los actuales grupos que evidencian , para
Marchi, una total falta de ideas como compositores, y una mediocridad alarmante como
instrumentistas. Todas las estructuras de las canciones - algunas más "rollingas", otras más
punks - se repiten hasta el infinito sin ninguna variación.
Saliendo ya del contenido temático, la chatura
formal de las letras de estas bandas, analiza
el autor, no resistiría la menor comparación
con la belleza poética que supieron imprimirle
al rock artistas excepcionales como Luis A. Spinetta o Charly García, hace más de 30
años. El escaso vuelo de sus metáforas y la paupérrima imaginación para cualquier figura
literaria o para un enfoque temático original, resaltan en cada canción.
Alega este periodista que el rock, cuando
cantaba letras con referencia al sexo, la droga, el
alcohol, los aprovechaba tan solo como
una forma más de experimentación, de búsqueda
de libertad y de nuevos estados de conciencia,
pero jamás como un lugar en el que había
que quedarse o que fuera digno de idealizaciones desmesuradas. Con precisa lucidez,
Marchi remarca: "El rock siempre fue visto como un sujeto socialmente peligroso por lo
que pensaba, por lo que proponía, por lo que se atrevía a imaginar. En estos días, buena
parte del rock argentino se ha olvidado de volar. Ahora es una caricatura de aquella
vibración que hacía que miles de jóvenes de este país se ilusionaran con la idea de los
cambios. Hoy, el rock chabón, propone chatura, autodestrucción, la pérdida total de la
fe
y lavado de manos. Y lo que es peor, hacen que los pibes y pibas crean que de eso se
trata".
Es entonces natural, según Sergio Marchi,
que el rock actual halla producido un drama
como el
de Cromañon, en donde actitudes del público más afines a una cancha de fútbol
que a un concierto, sumado a la irresponsabilidad de la banda Callejeros y la del dueño
del
local, concluyeran en una tragedia que ya se venía anticipando desde hace mucho tiempo
en gran cantidad de recitales.
La riqueza del libro radica también en
que va desgranando en capítulos, toda la historia
del Rock Argentino, historia rica y heroica, pero llena de contradicciones a la vez.
Cada
capítulo es sostenido con el correspondiente análisis sociológico de la realidad argentina
de
cada momento, lo que vuelve a este material muy rico y aprovechable, tanto para
estudiosos de la música como para historiadores, sociólogos, docentes secundarios, y
estudiantes de cualquier rama de las ciencias sociales o del arte. También incluye al finalizar
un capítulo con una recomendable entrevista a Luis A. Spinetta, quien atravesó
lúcidamente
todas las épocas del rock y lo experimentó como pocos.
Quizás lo único que se extraña en este ensayo,
es algún breve análisis para terminar de
dilucidar si en realidad, la tendencia que convirtió a la rebeldía rockera en un negocio,
y
que estimula las mas ramplonas y repetitivas
formas de composición musical, no es ya una realidad impuesta desde los multimedios y sellos discográficos que manejan el
negocio del
rock a escala mundial, por que estamos ante una actitud rockera que tiene una feroz
analogía con la de todos los países que consumen rock.
Pero esto no invalida un libro que indaga
la realidad musical y social de nuestro pais, que
analiza, desmenuza, cuestiona, reclama, pero
también propone, advierte, rescata, busca
salidas. Un texto agudo, altamente recomendable,
casi imprescindible para entender la
cultura juvenil actual. Y con un objetivo que
el rockero Sergio Marchi implora casi : "Ojalá
este libro sirva para volver a hablar de un tiempo que fue hermoso. Y muy distinto
de este".